Mientras abordaban el vagón principal, el viejo Rúben pensaba en lo difícil que era ser padre, sobre todo si se es un ex-SIETE /en referencia a la droga llamada COCASEVEN, un derivado de la cocaína y edulcorado con estebia peruana/ Ese refriegue mental se paseaba como una burbuja de aire en las células de Rúben. Luego, miraba a su hijo y sonreía y su hijo sostenía una palabra en el aire. Aquel viaje no duraría más de media hora, pero Julián estaba inquieto desde los primeros diez. Se movía en su asiento y se presentaba a cualquier desconocido como Ulián.










